13 de abril de 2008

Estoy escandalizada

13 de abril de 2008
Me entero por un twiteo de @merce de la existencia de un artículo de opinión escrito por el Sr. Antonio Burgos en el ABC que comienza:

VALE, aceptamos Carmen Chacón como animal de compañía, de batallón, de
regimiento, de brigada y de división, que ya es ministra de Defensa.

Continuen leyendo y juzguen ustedes mismos.

6 comentarios:

PICALCAN dijo...

Donde dices que se ha publicado ésto? Aaaaaahhh es ABC, lógico. Espero que alguien le conteste como es debido. La cosa es grave pero sin embargo no dice nada de la portavoz del PP. No hubiera escrito lo mismo si las ministras a las que se refiere fueran peperas. Esto demuestra a las claras que hace falta el ministerio de igualdad.

~Mernissi~ dijo...

Picalcan, las barbaridades que dice este hombre no las arregla una Ley de Igualdad, en la que NO creen, por tanto, anulan su existencia.
Se amparan en el derecho a la libertad de expresión para insultar y decir barbaridades.
Mientras tanto existen premios como este y yo le voto a él:

http://www.netoraton.es/?p=2362

gustavo dijo...

Es una barbaridad que todavía, a estas alturas, el insulto sea un arma política y la discriminación un pretexto para disminuir la autoridad de una mujer...
Si en un post dije que me daba vergüenza lo que le hacían a ZP, ahora sostengo que es vergonzoso que cuando el cargo de la ministra no goza de investidura, se la ataque así... en fin...

PICALCAN dijo...

Es noticia que haya una minista de defensa, que una mujer joven sea ministra. A la portavoz del PP en el congreso se le llama por su nombre de pila cuando casi nadie conoce el de Zaplana. Y esto sólo en política y a alto nivel. ¡Qué pasará a otros niveles y en otros ámbitos!
Y todavía hay gente que cree que la Ley de Igualdad es innecesaria o el nuevo ministerio una necedad.

~Mernissi~ dijo...

Leer ciertas cosas me producen vergüenza ajena, indignación, dolor ...

La opinión de Pío Moa

Tiorrilla en Defensa

El Niñato Rojo, fiel a su política provocadora de perfil muy alto, ha puesto al frente de Defensa a una tiorrilla frivolona, nacional-socialista o social-nacionalista catalana y partidaria de la autodeterminación. Los otros cargos fundamentales del ministerio los desempeñan también tías. Con ello, el Niñato ataca a un tiempo el llamado “machismo” (palabra-policía creada por una de las ideologías más necias del siglo XX) propio de las fuerzas armadas y desafía a la misión constitucional de éstas como garantes de la integridad de España. Se trata de avanzar en la descomposición del ejército y tiene también relación con la política de abandono de la defensa de Ceuta y Melilla.

Por otra parte la incorporación de la mujer al ejército me parece un signo de la barbarie de nuestro tiempo. Al cuerpo femenino le sienta muy mal el uniforme militar, dato anecdótico pero reflejo de otras realidades. Un valor fundamental en la milicia es la camaradería, valor típicamente masculino, muy difícil de mantener con mujeres por medio (camarada, palabra española, procede de los Tercios y se ha extendido a otros idiomas). Lo más probable es que la camaradería degenere en puterío, otro “valor” muy cultivado por el rojerío Chilkilicuatre y en pleno auge en nuestra sociedad. Por el rojerío de la colaboración con los asesinos y el ataque a la Constitución, por los simpatizantes de la cheka. Todo va junto.

Durante la última guerra mundial Stalin fue el único que, por movilizar al máximo las fuerzas sociales, incorporó gran número de mujeres al ejército, incluso en unidades de primera línea. No las apreciaban mucho sus compañeros, que solían atribuir sus medallas al mérito militar al “mérito sexual con los oficiales” y burlas parecidas. Eran injustos, pero transmitían toscamente una oscura sensación de repugnancia: la mujer, considerada transmisora y cuidadora de la vida, dedicada al negocio contrario (lo menciono en Años de hierro).

PICALCAN dijo...

Joder ¡Cómo está la derechona! No es más que reflejo de lo que muchos piensan y algunos se atreven a decir públicamente. Imaginad lo que se dirá en corrillos y tertulias de barra de bar. Ni quiero pensarlo